lunes, 13 de diciembre de 2010

Las estaciones provinciales. Luis Mateo Diez


Esta obra nos ofrece la radiografía callejera, vital, física y metafórica de una ciudad de provincias en los nublados años cincuenta de ya difícil memoria. Ciudad desharrapada e inerme, batida por el oprobio y la penuria de aquel tiempo desolado, y cuyos ancestrales esplendores quedaron cobijados en un sueño polvoriento. Y a tal ciudad, tales personajes. Desde quienes soportan ciegos o inermes, tanta sordidez, hasta los que sacan de ella buen provecho. Y entre todos ellos, uno: ese inolvidable Marcos Parra, antihéroe enamorado, dispuesto a desvelar el fraude y la corrupción y envuelto al fin, a su pesar pero resignado, en la triste certeza de una ciudad que acabará por imponer su presencia implacable . Cuadro de época, historia de amor, crónica de una indignación, he aqui una novela que encierra, magistralmente, un fragmento de vida de valor universal en el marco estrecho, pero literalmente infinito de un pequeño mundo provinciano

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