martes, 22 de enero de 2013

El viento en los sauces. Kenneth Grahame

El día que Alastair cumplía cuatro años, lloraba sin consuelo. Su padre prometió contarle todos los cuentos que quisiera. El hijo escogió a los protagonistas y el padre aceptó el desafío. Y estuvo contándole aventuras hasta las doce de la noche. Siguió con estas aventuras durante muchas noches de los tres años siguientes. Y cuando llegaron las vacaciones, sus padres no le pudieron acompañar, pero Kenneth mandó a su hijo quince cartas con las aventuras de sus protagonistas. Así nace este inolvidable clásico.
El verdadero héroe de El viento en los sauces es el Sapo, el granuja simpaticón. Sociable, centro de todas las atenciones, generoso, egoísta, receloso porque se siente incapaz, el Sapo domina con su indomable alegría de vivir el pequeño mundo conservador de sus simpáticos amigos: el Tejón, huraño pero buen tipo, el Ratón y el Topo, hogareños incurables. El mundo ideal es anglosajón. La campiña, rodeada de tranquilidad, es somnolienta, pero, por suerte, llega el Sapo tocando el claxon y rompe la paz. El Sapo se apasiona con el automóvil, es irrupción que trastoca su mundo. "¡La poesía del movimiento! ¡El modo de viajar! ¡El único modo de viajar! ¡Hoy aquí, mañana ya en otra semana!¡Pueblos vistos y no vistos, ciudades que se atraviesan de dos zancadas... y el horizonte siempre distinto! ¡Qué felicidad!"
Kenneth Grahame (1859-1932), escritor escocés, autor de numerosos y excelentes cuentos, saltó con la pértiga del éxito con la fábula ecológica "El viento en los sauces", escrita en 1908.

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