jueves, 20 de junio de 2013

Inglaterra, una fábula. Leopoldo Brizuela

Esta fábula comienza a fines del siglo XX, en el extremo sur del archipielago de Tierra del Fuego, en la isla del Waichai, con el último niño salvaje y los documentos que permitirán reconstruir la tragedia más extraña que registra la historia de los mares australes.
O cuatro siglos atrás, en la isla del norte, cuando William Shakespeare conoce en la corte isabelina a un hombre de piel oscura y ojos negros que posee el lenguaje más rico del universo.
O a fines del siglo pasado, cuando un conde delirante, maestro de Oscar Wilde, designa a la Niña Profeta su  heredera en la conducción de la compañía de teatro The Great Will y en la búsqueda del secreto oculto en el corazón de la tempestad.
O en 1914, cuando el acorazado en el que viajan los miembros de la Compañia pone proa al Cabo de Hornos y Shakespeare encuentra entre los últimos onas el nombre de su destino.

Inglaterra no es una crónica de la Historia. Es una fábula que recupera el dialogo perdido entre dos civilizaciones que sólo han enfrentado sus lados oscuros. Una obra desbordante de imaginación e inteligencia que mereció el Premio Clarín de Novela de 1999 por voto unánime del jurado compuesto por Vlady Kociancich, Augusto Roa Bastos y Andrés Rivera. Leopoldo Brizuela ha escrito un clásico contemporáneo, una novela que cambia el modo de leer la historia y la literatura.


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