martes, 10 de septiembre de 2013

Derribos. Mercedes Salisachs

La autora efectúa en esta obra una profunda evocación de personajes y circunstancias que dieron carácter a toda una época. Por estas páginas desfilan personas vivas y no meras elaboraciones literarias. Aquí hallamos, por ejemplo, a un joven y extravagante Dali, al obstinado Andrés Segovia, o al melancólico Bao Dai, niño-emperador que parecía presentir las vicisitudes que se le avecinaban.
Hay también, como en todo recuerdo, una página de tristeza: es la tristeza agridulce de las cosas definitivamente perdidas, devoradas por el tiempo, sepultadas bajo los derribos que la vida acumula. Un sutil desasosiego impregna estas páginas, incluso en los episodios más ligeros o festivos, para recordarnos que la vida es siempre cambio, drama, diversidad y que, en última instancia, la tragedia y la fiesta, la alegría y el desaliento, no son meros accidentes, sino la vida misma en su perpetuo e irrefrenable devenir.

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